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Los trabajadores de todas partes del mundo y de todos los ambientes están empezando a decirle NO a las oficinas convencionales y estandarizadas y a exigir espacios completamente diferentes. Pero antes de darle un cambio radical a tu espacio de trabajo, debes pensar como será y si en verdad responderá a tus necesidades.

Las nuevas formas de trabajar requieren de nuevos tipos de espacios. Según estudios de Steelcase con trabajadores de todas partes del mundo, los trabajadores quieren espacios más informales y cómodos, donde se sientan ellos mismos y les haga sentir como en casa. Pero incorporar una mesita para tomar café o un sofá puede parecer atractivo, pero no todas las oficinas y ambientes soportan las exigencias del trabajo.

Así que si estás pensando en invertir en un nuevo espacio, hay 4 preguntas clave que deberías hacerte antes de pensar en estos espacios. Y tener en cuenta que lo que en casa puede ser adecuado para un área, no siempre lo será en un espacio laboral.

¿Es agradable? Aunque un mobiliario parezca agradable, no significa que lo sea. A veces el atractivo de un ambiente moderno y relajante puede llevar a que se abandone el bienestar físico. “El diseño, la ingeniería y la ergonomía deben combinarse para crear algo hermoso y funcional al mismo tiempo”, asegura Rob Battey, ingeniero de Steelcase. Los ingenieros también trabajan con ergonomistas para evaluar las sillas de trabajo y los sofás tipo lounge. Hay que llevar los entornos a un nivel en el que sean atractivos y cómodos al mismo tiempo.

¿Podés conectarte? ¿El área que se planea incorporar está diseñada para trabajar o para esperar? Si es para trabajar, las personas necesitan las herramientas adecuadas. En promedio, las personas llevan de 2 a 3 dispositivos para trabajar. Si un área no está diseñada para las personas y sus necesidades, estas terminarán sentadas en un rincón para poder acceder a una toma de corriente. Las tomas pueden estar integradas en el mobiliario o cerca en un lugar de fácil acceso para asegurarse que los usuarios no tengan que encorvarse bajo un banco ni estirarse de forma extraña detrás de una silla. Además, hay que tener en cuenta la accesibilidad y facilidad en lo referente al uso de la tecnología adecuada. Por ejemplo, ¿hay un espacio para una computadora portátil a la altura adecuada para que una persona pueda sentarse, escribir y ver la pantalla con comodidad? Estos son algunos de los detalles que marcan la diferencia entre crear un área de trabajo y crear un área para sentarse.

¿Durará? Nunca subestimar la creatividad de “uso” de los usuarios. Si bien la mayoría de las personas utilizan los espacios con el fin para el que fueron diseñados, también es cierto que cada vez que se descubre algo nuevo, se descubren nuevos comportamientos.

¿Estás conforme? Cada inversión es una oportunidad de cuidar de las personas que lo utilizan y del entorno general. Los productos diseñados para la economía circular evitan y eliminan los materiales contaminantes, optimizan el rendimiento a lo largo del ciclo de vida y ofrecen estrategias de fin de vida. Lo primero a la hora de ofrecer soluciones de gran calidad debería ser asegurarse de que sean las mejores soluciones para nuestro Medio Ambiente. Por este motivo deberías tener en cuenta todos los pasos del ciclo de vida del producto: diseño, fabricación, vida útil, transporte y opciones de fin de uso.

Esperamos que estos consejos sean de utilidad, y si estás planeando invertir en tus ambientes de trabajo y áreas compartidas.

 

Fuente: www.ufficio.com.uy